Lankavatara sutra

Sutra del descenso de Budha a Sri Lanka

(Fragmento)

 

 

Capítulo XI
La Bodhisattvedad y Sus Etapas
ENTONCES MAHAMATI le dijo al Bendito: “¿Nos hablarías ahora acerca de los discípulos que son Bodhisattvas?”
El Bendito replicó: “Los Bodhisattvas son aquellos discípulos serios y sinceros que son iluminados por la razón de sus esfuerzos para lograr la comprensión-propia de la Sabiduría Noble y que se han impuesto la tarea de iluminar a otros. Han conseguido un entendimiento claro de la verdad de que todas las cosas son vacías, no-nacidas, y de una naturaleza semejante a la de maya; han cesado de ver las cosas discriminadamente y de considerarlas en sus relaciones; entienden completamente la verdad del no-ego dual y se han ajustado a losacontecimientos con paciencia y aceptación; han obtenido una comprensión definitiva de la no-imagen; y están morando en el conocimiento-perfecto que han ganado por medio de la comprensión propia de la Sabiduría Noble.
Bien templados con el sello de la “Cualidad-Esencial”, entraron en la primera etapa de los Bodhisattvas. La primera etapa es la llamada etapa de Gozo (Pranudita). Entrar en esta etapa es como haber salido de la furia notoria de las penumbras y pasar al reino de la no- oscuridad; es como salir del bullicio y el tumulto de la ciudad y entrar en la quietud de la privacidad interna. El Bodhisattvasiente dentro de sí el despertar de un gran corazón de compasión y pronuncia sus diez votos originales:
1. Honrar y servir a todos los Budas;
2. Diseminar el conocimiento y práctica del Dharma;
3. Recibir con agrado a todos los Budas del futuro;
4. Practicar las seis Paramitas;
5. Persuadir a todos los seres que abracen el Dharma;
6. Lograr un entendimiento perfecto del universo;
7. Lograr un entendimiento perfecto de la mutualidad o unión de todos los seres;
8. Lograr la comprensión perfecta de la unidad de todos los Budas y Tathagatas en su naturaleza-propia, propósito y recursos;
9. Llegar a familiarizarse con los medios adecuados para llevar a cabo esos votos para la emancipación de todos los seres;
10. Alcanzar la iluminación suprema a través de la comprensión-propia de la Sabiduría Noble, ascendiendo en las etapas y entrando en la Tathagatidad.
En el espíritu de estos votos el Bodhisattva gradualmente asciende las etapas hasta la sexta. Todos los discípulos serios y sinceros, los maestros y los Arhats han ascendido hasta ese momento, pero cautivados por el éxtasis del Samadhi y no siendo ayudados por el poder de los Budas, pasan a ‘su Nirvana’. El mismo resultado hubieran obtenidolos Bodhisattvas si no fuese por el poder de ayudar que los Budas les brindan y mediante el cual están capacitados para rehusar entrar en el Nirvana hasta que todos los seres puedan entrar con ellos. Los Tathagatas les señalan las virtudes de la Budeidad que están más allá de la concepción de la mente-intelectual, alentándolos y fortaleciéndolos para que no caigan en el encantamiento del éxtasis del Samadhi, pero presionándolos para conseguir un adelanto adicional a lo largo de las etapas. Si los Bodhisattvas entraran al Nirvana en esta etapa, y lo hubieran hecho sin el poder sostenedor de los Budas, habría una cesación de todas las cosas y la familia de los Tathagatas habría llegado a extinguirse.
Fortalecidos por la nueva fuerza que les llega de los Budas y con un discernimiento más perfecto que el suyo por razón de su avance y desarrollo en la comprensión-propia de la Sabiduría Noble, reexaminan la naturaleza del sistema-mental, el no-ego de la personalidad, y la parte que se agarra y se apega al juego de la energía-hábito en el drama manifiesto de la vida; reexaminan también las ilusiones del cuádruple análisis lógico (los cuatro elementos), y los variados elementos que entran en la iluminación y entendimiento-propio, y en el estremecimiento de sus nuevos poderes de dominio-propio, los Bodhisattvas entran en la séptima y más remota etapa (Durangama).
Ayudados por el poder sostenedor de los Budas, los Bodhisattvas en esta etapa entran en el éxtasis del Samādhi de la perfecta tranquilidad. Debido a sus votos originales son transportados por las emociones de amor y compasión y van siendo conscientes de la parte que están ejecutando al llevar a cabo sus votos para la emancipación de todos los seres. Consecuentemente, no entran en el Nirvana, pero en verdad, están ya en el Nirvana porque en sus emociones de amor y compasión no hay surgimiento de discriminación, y en lo sucesivo, para ellos, la discriminación no tendrá lugar. Para la Inteligencia Trascendental sólo una idea está presente – la promoción de la comprensión de la Sabiduría Noble. Su discernimiento es emitido desde la Matriz de la Tathagatidad, y ellos entran en su tarea con espontaneidad y esplendor, porque eso pertenece a la naturaleza propia de la Sabiduría Noble. Esto es el llamado Nirvana del Bodhisattva – el perderse uno mismo en el éxtasis de la perfecta rendición. Esta es la etapa más remota.
La etapa octava, es la etapa de la No-retirada (Acala). Hasta esta etapa, por causa de las corrupciones en la apariencia de la Mente Universal originadas por la acumulación de la energía-hábito desde el tiempo sin principio, el sistema-mental y todo lo pertinente a él ha evolucionado y ha sido sostenido. El sistema mental funciona a través de las discriminaciones de un mundo objetivo y externo al que llega a apegarse y por el cual es perpetuado. Pero con el logro de la etapa octava del Bodhisattva viene un ‘giro’ o una ‘desviación’ en el asiento profundo de su consciencia, desde el egoísmo centralizado en él mismo hasta la compasión universal para todos los seres, por el cual logra la perfecta comprensión-propia de la Sabiduría Noble. Hay un instante de cesación de las actividades erróneas o engañosas del sistema-mental completo; la danza de las olas de la energía hábito sobre la apariencia de la Mente Universal queda inmóvil para siempre, revelando su propia quietud y soledad inherente, la Unidad inconcebible de la Matriz de la Tathagatidad.
De ahí en adelante ya no volverá a darse el mirar lo aparente, el mundo externo a través de los sentidos y las mentes sensoriales, ni una discriminación de conceptos, ideas y proposiciones particularizadas a través de una mente intelectual, ni más agarre ni apego, ni orgullo de egoísmo, ni energía-hábito. De ahí en adelante hay sólo la experiencia interna de la Sabiduría Noble que ha sido lograda a través de entrar en su Unidad perfecta.
 
 
Consecuentemente, estableciéndose en la etapa octava de la No- retirada, el Bodhisattva entra en el éxtasis de los diez Samadhis, pero, evitando el pasaje de los discípulos y maestros que se rinden a su éxtasis cautivador y persuasivo, y quienes pasan a sus Nirvanas; y así ayudado por sus votos y la Inteligencia Trascendental que ahora es suya, y siendo sostenido por el poder de los Budas, entra en el pasaje superior que guía a la Tathagatidad. Pasa a través del éxtasis de los Samadhis para asumir la transformación corporal de un Tathagata, ahora a través de él todos los seres pueden ser emancipados. Mahamati, si no hubiera habido ninguna matriz-de-Tathagata y ninguna Mente Divina, entonces no hubiera habido surgimiento y desaparición de los agregados que componen la personalidad y su  mundo externo, ni surgimiento ni desaparición de las personas ignorantes y las personas sabias, ni tampoco hubiera habido tarea para los Bodhisattvas; por lo tanto, mientras camines el pasaje de la comprensión-propia y entres en el goce de los Samadhis, nunca debes abandonar el trabajo duro para la emancipación de todos los seres y tu amor resignado, generoso y desinteresado que nunca será en vano. Para los filósofos la idea de la matriz-del-Tathagata parece desprovista de pureza y sucia por las manifestaciones externas, pero no es así entendido por los Tathagatas, – para ellos no es una proposición de filosofía sino una experiencia intuitiva tan verdadera como si hubiera una frutaamalaka sostenida en la palma de la mano.
Con la cesación del sistema-mental y todas sus discriminaciones desarrollándose, hay una cesación de toda tensión nerviosa y esfuerzo. Es como un hombre en un sueño que imagina que está cruzando un río y emplea toda su fuerza para hacerlo, y repentinamente despierta. Estando despierto, piensa: “¿Es esto real o irreal?” Estando ahora iluminado sabe que ni es real ni es irreal. Consecuentemente, cuando el Bodhisattva llega a la etapa octava, es capaz de ver todas las cosas en su realidad y más aún, es capaz de entender completamente el significado de todas las cosas ilusorias en su vida en cuanto a cómo pasan y cómo desaparecen. Desde el tiempo sin principio el sistema- mental ha percibido la multiplicidad de las formas, condiciones e ideas con lo cual la mente-pensante ha discriminado y la mente-empírica ha experimentado, apresado, aferrado y establecido. De esto ha surgido la energía-hábito que por su acumulación ha condicionado las ilusiones de la existencia y la no-existencia, la individualidad y la generalidad, y por lo tanto ha perpetuado el estado de ensueño de la falsa imaginación. Pero ahora, para los Bodhisattvas de la etapa octava, la vida está en el pasado y es recordada como verdaderamente fue – un sueño pasajero.
Mientras que el Bodhisattva no haya pasado a la etapa séptima, aunque haya logrado el entendimiento intuitivo del significado verdadero de la vida y su naturaleza-ilusoria como maya, e incluso aunque haya logrado entender cómo la mente ejecuta sus discriminaciones y apegos, a pesar de eso, el abrigar las nociones de estas cosas ha continuado y, aunque él ya no experimente en su interior cualquier deseo ardiente por las cosas ni cualquier impulso para asirlas, las nociones concernientes a ellas han persistido e influenciado sus esfuerzos para practicar las enseñanzas de los Budas y para trabajar por la emancipación de todos los seres. Ahora, en la etapa octava, inclusive esas nociones han desaparecido, y todo el esfuerzo y la lucha son vistos como innecesarios. El Nirvana de los  Bodhisattvas es la tranquilidad perfecta,peronoeslaextinción ni la inercia; mientras que haya una ausencia completa de discriminación y propósito, está la libertad y la espontaneidad de la potencialidad que ha llegado con el logro y la aceptación paciente de las verdades del no-ego y la no-imagen. Aquí está la perfecta soledad, imperturbable por cualquier gradación o sucesión continua, pero resplandeciente con la potencia y libertad de su naturaleza-propia que es la naturaleza propia de la Sabiduría Noble, felizmente apacible con la serenidad del Amor Perfecto.
Entrando en la etapa octava, con el “giro” o “desviación” en el asiento profundo de la consciencia, el Bodhisattva llegará a ser consciente de que ha recibido la segunda clase de cuerpo-Trascendental (Manomayakaya). La transición del cuerpo-mortal a cuerpo-Trascendental no tiene nada que ver con la muerte humana corporal, porque el cuerpo viejo continúa funcionando y la antigua mente sirve a las necesidades de ese cuerpo, pero ahora está libre del control de la mente mortal. Ha habido una transformación-muerte inconcebible (accintya-parinama-cyuti) por la cual la imaginación falsa de su personalidad individual particularizada ha sido trascendida por la comprensión de su unidad con la mente universalizada de la Tathagatidad, mediante la cual por la comprensión, no habrá una vuelta atrás. Con esa comprensión, se encuentra a sí mismo abundantemente dotado con todos los poderes de los Tathagatas, facultades psíquicas, y dominio-propio; y así como la buena tierra es el sostén de todos los seres en el mundo del deseo (karmadathu), así los Tathagatas llegan a ser el sostén de todos los seres en el Mundo Trascendental de la No-forma.
Las primeras siete etapas del Bodhisattva sucedieron en el reino de la mente, y la octava, mientras la mente transcendía, todavía estaba en contacto con ella; pero en la etapa novena la Inteligencia Trascendental (Sadhumati), por razón de su inteligencia perfecta y su discernimiento en la no-imagen de la Mente Divina que ha sido obtenida por la comprensión-propia de la Sabiduría Noble, él está en el reino de la Tathagatidad. Gradualmente el Bodhisattva comprenderá su naturaleza-de-Tathagata, la posesión de todos sus poderes y facultades psíquicas, dominio-propio, compasión-amorosa, y medios diestros, y por medio de ellos entrará en las tierras-de-todos-los- Budas. Haciendo uso de estos nuevos poderes, el Bodhisattva asumirá varias transformaciones corporales y de personalidad con el objetivo de beneficiar a otros. Al igual que en las vidas mentales anteriores donde la imaginación ha surgido del conocimiento relativo, así ahora los medios diestros surgen espontáneamente de la Inteligencia  Trascendental. Es como una gema mágica que refleja instantáneamente las respuestas apropiadas a los deseos de uno. El Bodhisattva pasa sobre todas las asambleas de los Budas y los escucha hablar sobre la naturaleza-ilusoria, como un sueño, de todas las cosas, y sobre lo concerniente a las verdades que trascienden todas las nociones del ser y no-ser, que no tienen relación con el nacimiento y muerte, ni con la eternidad ni la extinción. Así, enfrentando a los Tathagatas a medida que ellos disertan sobre la Sabiduría Noble que está más allá de la capacidad mental de los discípulos y maestros, él logrará cien milSamadhis, de hecho, cien mil nyutas de kotis de Samadhis, y en el espíritu de esos Samadhis, instantáneamente pasará de una tierra-de-Buda a la otra, rindiendo homenaje y reverenciando a todos los Budas que han nacido en todas las mansiones celestiales, manifestando los cuerpos-de Buda y, él mismo discursando sobre el Tesoro Triple a los Bodhisattvas menores que también pueden compartir y participar de los frutos de la comprensión-propia de la Sabiduría Noble.
Así, pasando más allá de la última etapa de la Bodhisattvedad, llega a ser él mismo un Tathagata dotado con toda la libertad del Dharmakaya. La etapa décima pertenece a los Tathagatas. Aquí el Bodhisattva se encontrará a si mismo sentado en el trono del loto en un esplendido palacio adornado con joyas y rodeado por Bodhisattvas de rango similar. Los Budas de todas las tierras-de-Budas se reunirán alrededor de él y con sus manos puras y fragantes descansando sobre su frente le darán la ordenación y el reconocimiento como uno de ellos. Después le asignarán una tierra-de Buda que pueda conservar y perfeccionar como suya.

 
La etapa décima es llamada la Nube de la Gran Verdad (Dharmamegha), inconcebible e inescrutable. Solamente los Tathagatas pueden comprender la No-imagen, la Unidad y la Privacidad perfectas. Es Mahesvara, la Tierra de Gozo, la Tierra Pura, la Tierra Distante; rodeando y excediendo los mundos de la forma y el deseo (karmadathu), en los cuales el Bodhisattva se encontrará a sí mismo reconciliando a todos los seres sintientes con Unidad. Sus rayos de Sabiduría Noble, los cuales son la naturaleza propia de los Tathagatas, con multitud de colores cautivadores, persuasivos y favorables, están transformando al mundo triple como otros mundos han sido transformados en el pasado, y todavía otros mundos serán transformados en el futuro. Pero, en la Perfecta Unidad de la Sabiduría Noble no hay gradación ni sucesión ni esfuerzo. La etapa décima es la primera, la primera es la octava, la octava es la quinta, la quinta es la séptima: ¿qué gradación puede haber donde la No-imagen perfecta y la Unidad prevalecen? Y ¿cuál es la realidad de la Sabiduría Noble? Es la potencia inefable delDharmakaya; no tiene límites ni restricciones; sobrepasa todas las tierras-de-Buda, y penetra laAkanistha y las mansiones celestiales de Tushita.
El Sutra Lańkāvatāra
Traducido al español por Rev. Yin Zhi Shakya, OHY

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


A %d blogueros les gusta esto: